Construcción mayúscula

Sábado, 21 Noviembre 2020

Xavier Monteys - El País - 21/11/2020

Las soluciones del polideportivo Camp del Ferro de Sant Andreu recuerdan que la arquitectura es cosa de ‘constructores’

El polideportivo Campo del Hierro es un edificio compacto con un programa deportivo encajado hábilmente entre sus muros perimetrales en el distrito de Sant Andreu de Barcelona, ​​en un extremo de la Escuela Superior de Diseño y Arte. Contiene tres pistas, dos de enterradas situadas en paralelo y desarrolladas transversalmente al acceso, y una en la primera planta que se puede dividir en tres pistas en sentido longitudinal. Así pueden llegar a funcionar hasta cinco pistas a la vez: sus dimensiones condicionan el tamaño del conjunto y dan lugar a un volumen de planta cuadrada que emerge sobre la rasante de la calle Pare Manyanet.

El problema de encajar las pistas no es de superficies, sino de volúmenes, y por tanto no de áreas sino de aire, el aire que requieren los deportes en los que el balón en movimiento es determinante. Así, cada planta de pistas necesita varios pisos. Mientras que se superponen dos niveles de pistas, estos se transforman en seis pisos de utilidades complementarias, servicios, vestuarios, algunos despachos, escaleras y otros. Por un lado, las pistas con las necesidades espaciales de la pelota en juego; por otro, los espacios de servicio hechos a la medida de las personas. En este tipo de edificios, en el que hablar de distribución obliga a imaginarlo en el espacio y no sólo en la planta, el oficio se muestra con toda su complejidad.

La habilidad de los proyectistas se deja ver en algunas cosas más. Una son las gradas para el público, que están superpuestas y son transversales a los accesos y determinan la situación de las escaleras en los extremos del edificio. Escaleras y gradas pertenecen a una misma familia: su ADN se caracteriza por ligar plantas y usos y terminan haciendo visible la organización del conjunto y el encaje de relojería de sus partes.

Todo el trabajo, exitosa, se hace patente en el esfuerzo que supone, y que aquí se traduce en la estructura portante, en la que las grandes luces dominan y escriben en el espacio: CONSTRUCCIÓN, en mayúsculas. Las barras de las 14 grandes vigas en celosía recuerdan, por encima de las gráficas del pavimento de las pistas de juego, las luces o los alicatados de los baños y vestuarios, que la arquitectura es cosa de constructores. Ahora que se ha perdido el respeto al hecho de construir, entrar en este edificio y encontrarse de tú a tú con las primeras vigas que se descuelgan del techo nos pone a sitio. En la calle parecemos vacunados ante el tamaño de los edificios, pero encontrarnos en el interior con esta demostración de dimensiones fuera de lo común inquieta.

En el exterior, la parte emergente del edificio es conceptualmente diferente, pero sus fachadas se pueden leer como una traducción sofisticada de los espacios interiores. Lo más destacado es que su apariencia transmite una idea convencional de plantas superpuestas expresadas a partir de unas líneas de imposta que de hecho no existen en todo el volumen como tales. Al contrario, esta lectura equívoca resulta un recurso notable para dotar al edificio de escala, ya que permite leerlo como cualquier otro, contando las plantas. Además, las diferentes líneas de imposta utilizan para dar una expresión diferente en cada planta y en cada cara del edificio, con la excusa acertada de la incidencia solar de las orientaciones. Este texto es hecho con variaciones de un mismo material cerámico, empleando varias piezas y colores. Todo ello construye unas fachadas sin sobresaltos donde se ven paños ciegos, celosías o ventanas, que enriquecen la luz en el interior y tranquilizan el peso de la construcción en esta parte de la ciudad. Pero lo más singular, y un acierto indiscutible, es como los dos cerraduras laterales de las fachadas se recortan contra el cielo. Un final con curvas enlazadas que dibujan el negativo de unas vueltas y que coronan el edificio con una elegancia singular que destaca sobre las bóvedas de los lucernarios de tipo industrial vecinas.