Oliva Artés, el símbolo de otra manera de hacer patrimonio

Domingo, 31 Mayo 2015
Una antigua fábrica del Poblenou, en Barcelona, se abre al público tras una magnífica rehabilitación de mínimos y una exposición histórica "en proceso".
HACÍA TIEMPO QUE ME cuesta decir LOS AMIGOS: "ID A VER ESTO!" Ahora lo puedo decir: "Vaya a ver la Oliva Artés". Sin falta. Por muchas razones. Por la ubicación, por la arquitectura, por las exposiciones y por lo que supone haber abierto este equipamiento cultural así, calladamente, sin aspavientos y, como dice Joan Roca, el director del Museo de Historia de la Ciudad (MUHBA), "con un zapato y una alpargata ". Pero con mucho sentido común.
HISTORIA Y ENTORNO
La fábrica Oliva Artés era una de las muchas industrias que a lo largo del siglo XIX se instala • lar el Poblenou. Desde que la fundó en 1888 el ingeniero Andreu Oliva Gallamí -a quien sucedieron su hijo y su yerno, Pablo Artés-, durante muchos años se fabricaron y reparar todo tipo de maquinaria. Como tantas otras fábricas de la zona, cerró a finales del siglo XX. El edificio, sin embargo, quedó en pie y 2003 lo compró el Ayuntamiento de Barcelona, que para tomar posesión tuvo que desalojar un grupo de inmigrantes rumanos y portugueses que habían hecho su casa. Era el momento álgido de la transformación del Poblenou en el distrito 22 @ y de la ampliación de la Diagonal hasta el mar. De hecho, la fábrica es ahora en medio del Parque Central del Poblenou, que diseñó Jean Nouvel y que, desde luego, ha ganado mucho a medida que la vegetación ha ido creciendo.
Paral • Paralelamente a la transformación económica y urbanística impulsada por el Ayuntamiento socialista del distrito, que ha sido exitosa por lo visto, surgían múltiples col • lectivos y asociaciones que reclamaban salvaguardar el patrimonio industrial y reivindicaban el pasado obrero del barrio. Suerte de ellos. Muchas viejas fábricas fueron ocupadas inicialmente por talleres de artistas pero, como suele ocurrir en los procesos clásicos de gentrificación, poco a poco tuvieron que ir las vaciando por la presión inmobiliaria y por la subida exorbitante de los precios de alquiler. Algunas fábricas encontraron nuevos usos y otros aún esperan un nuevo futuro.
El caso es que el Oliva Artés estaba en todas las quinielas para hacer diferentes equipamientos, hasta que finalmente se decidió que sería una de las sedes del Museo de Historia de la Ciudad, que el destinaría a explicar, precisamente, la historia contemporánea de la ciudad, su pasado industrial y los movimientos obreros. El MUHBA está haciendo una importante labor de recuperación patrimonial y de extensión de su discurso museográfico, que poco a poco permite ampliar el conocimiento histórico de la evolución de la capital. En este sentido, el Oliva Artés puede resultar una pieza clave.
HACÍA TIEMPO QUE ME cuesta decir LOS AMIGOS: "ID A VER ESTO!" Ahora lo puedo decir: "Vaya a ver la Oliva Artés". Sin falta. Por muchas razones. Por la ubicación, por la arquitectura, por las exposiciones y por lo que supone haber abierto este equipamiento cultural así, calladamente, sin aspavientos y, como dice Joan Roca, el director del Museo de Historia de la Ciudad (MUHBA), "con un zapato y una alpargata ". Pero con mucho sentido común.
HISTORIA Y ENTORNO
La fábrica Oliva Artés era una de las muchas industrias que a lo largo del siglo XIX se instala • lar el Poblenou. Desde que la fundó en 1888 el ingeniero Andreu Oliva Gallamí -a quien sucedieron su hijo y su yerno, Pablo Artés-, durante muchos años se fabricaron y reparar todo tipo de maquinaria. Como tantas otras fábricas de la zona, cerró a finales del siglo XX. El edificio, sin embargo, quedó en pie y 2003 lo compró el Ayuntamiento de Barcelona, que para tomar posesión tuvo que desalojar un grupo de inmigrantes rumanos y portugueses que habían hecho su casa. Era el momento álgido de la transformación del Poblenou en el distrito 22 @ y de la ampliación de la Diagonal hasta el mar. De hecho, la fábrica es ahora en medio del Parque Central del Poblenou, que diseñó Jean Nouvel y que, desde luego, ha ganado mucho a medida que la vegetación ha ido creciendo.
Paral • Paralelamente a la transformación económica y urbanística impulsada por el Ayuntamiento socialista del distrito, que ha sido exitosa por lo visto, surgían múltiples col • lectivos y asociaciones que reclamaban salvaguardar el patrimonio industrial y reivindicaban el pasado obrero del barrio. Suerte de ellos. Muchas viejas fábricas fueron ocupadas inicialmente por talleres de artistas pero, como suele ocurrir en los procesos clásicos de gentrificación, poco a poco tuvieron que ir las vaciando por la presión inmobiliaria y por la subida exorbitante de los precios de alquiler. Algunas fábricas encontraron nuevos usos y otros aún esperan un nuevo futuro.
El caso es que el Oliva Artés estaba en todas las quinielas para hacer diferentes equipamientos, hasta que finalmente se decidió que sería una de las sedes del Museo de Historia de la Ciudad, que el destinaría a explicar, precisamente, la historia contemporánea de la ciudad, su pasado industrial y los movimientos obreros. El MUHBA está haciendo una importante labor de recuperación patrimonial y de extensión de su discurso museográfico, que poco a poco permite ampliar el conocimiento histórico de la evolución de la capital. En este sentido, el Oliva Artés puede resultar una pieza clave.